Soldados estadounidenses mortos en Kuwait alertan sobre fallos no sistema médico militar

06 de outubro de 2026 – Soldados estadounidenses heridos tras el ataque con dron iraní en Port Shuaiba, Kuwait, denunciaron fallos estructurales del sistema médico militar que habrían impedido una atención adecuada. Seis uniformados fallecieron y decenas resultaron heridos el 1 de marzo de 2026; los soldados aseguran que las autoridades militares minimizaron lesiones graves, retrasaron tratamientos y cometieron errores administrativos en la evacuación y diagnóstico. El Pentágono defiende que se siguieron protocolos médicos establecidos.

Soldados señalan negligencia en clasificación y traslado médico tras ataque

Los heridos relatan que tras el ataque del 1 de marzo en Port Shuaiba fueron transportados inicialmente a instalaciones militares de Kuwait o alojamientos en vez de hospitales equipados, incluso estando con heridas que luego requerían atención especializada. El Teniente Coronel Arturo Lincón describió que le alojaron en barracones en Alemania tras ser llevado a Landstuhl, donde una enfermera comentó que “le parecía sorprendente que estuviera vivo”.

Por su parte, el Mayor Stephen Ramsbottom contó que esperó más de cuatro meses para obtener resultados de una resonancia magnética que revelara trauma cerebral. Indicaron también que sus lesiones fueron clasificadas como “no graves”, lo que les impidió acceder a hospitalización en un centro médico adecuado. Chief Warrant Officer Rodney Bearman dijo haber sido enviado a un barracón en lugar de utilizar Landstuhl Regional Medical Center tras su evacuación.

Fallas administrativas y reducción de hospitales regionales complicaron la recuperación

  • Errores de codificación: algunos soldados no fueron documentados como heridos en combate, lo que afectó su acceso a tratamientos médicos avanzados.
  • Reducción de instalaciones: lamentaron que grandes hospitales militares en Oriente Medio han cerrado tras años de recortes, disminuyendo la capacidad de atención local. Uno de los casos menciona el Air Force Theater Hospital en Joint Base Balad, que fue entregado en 2011.
  • Retrasos en diagnósticos importantes: los síntomas de lesiones cerebrales traumáticas (TBI) como visión doble o vómitos repetidos no fueron reconocidos oportunamente; muchos soldados tuvieron que construir su propio expediente clínico para lograr seguimiento médico.

El Pentágono asegura que todos los heridos son evaluados y admitidos según gravedad; se defiende que en casos como Landstuhl, la misión consiste en estabilizar a los pacientes para su traslado dentro de Estados Unidos si requieren atención especializada. Algunos soldados dicen que desconocían evaluaciones previas como la evaluación de conmoción cerebral en el campo.

Familias exigen transparencia e investigaciones sobre responsabilidades militares

Familiares de los seis fallecidos y de los sobrevivientes han demandado claridad sobre quién decidió olvidar los riesgos del puesto en Port Shuaiba. Alegan que hubo advertencias previas sobre la vulnerabilidad del complejo frente a ataques con drones que no fueron atendidas.

Una carta enviada por congresistas encabezados por Elizabeth Warren y Pat Ryan pidió respuestas al Secretario de Defensa Pete Hegseth respecto a los fallos médicos, la clasificación de las bajas, y los beneficios negados. También solicitaron audiencias públicas para examinar la actuación de los mandos antes, durante y después del ataque. Se desconoce hasta ahora si se impondrán sanciones disciplinarias.

Contexto militar previo al ataque

  1. Reubicación de tropas: semanas antes del 1 de marzo, se trasladó a la unidad 103rd Sustainment Command de Camp Arifjan a Port Shuaiba, pese a que inteligencia evaluaba al lugar como vulnerable. Fuerzas de seguridad y defensas antiaéreas estaban ausentes o eran insuficientes.
  2. Inicio de la Operación Epic Fury: La ofensiva militar de EE. UU. contra Irán comenzó el 28 de febrero de 2026. El ataque del dron en Port Shuaiba ocurrió al segundo día de ese conflicto.
  3. Cierre de hospitales militares regionales: Esto forzó que soldados evacuados viajaran hasta Alemania o regresaran a EE. UU. para recibir tratamientos adecuados.

El ataque causó seis muertos y heridas graves en decenas de soldados destinados en apoyo logístico. Hoy, a siete meses del suceso, el sistema militar enfrenta críticas por haber ignorado señales de riesgo, desatendido urgencias médicas y entorpecido beneficios de los heridos. El Pentágono mantiene que cumplió los estándares de atención establecidos y que los soldados fueron evaluados de acuerdo con la gravedad de sus lesiones. Hasta la fecha, no se han revelado conclusiones oficiales ni resultados concluyentes de la investigación militar interna, y las familias continúan reclamando responsabilidad.

Este artículo se basa en información de fuentes públicas disponible al momento de su publicación.

Autor

Por Xornal Galego

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